Mario González y Lola Vallespí, Lola Vallespí y Mario González. Tanto monta, porque gracias al esfuerzo, el trabajo y la cabezonería de ambos, la I Bienal de Cante será una realidad del 5 al 18 de agosto de 2019 en Jerez. Él, al frente del café teatro ‘La Guarida del Ángel’ desde hace 20 años, y ahora productor y director artístico del evento. Ella, consultora y directora de proyectos, ahora responsable de ‘El Soniquete de Lola’, la primera consultoría especializada en flamenco.

— ¿Cómo surge esta unión entre ambos?

Mario: apareció Lola un día por La Guarida. Ella ya conocía un poco los eventos que allí hacíamos, como el Off Festival, pero personalmente no nos conocíamos. Se me acercó a mí, se presentó y me comentó la posibilidad de quedar un día para decirme que creía que podía ayudarme. Que en los tiempos que corren alguien venga diciendo que te va a ayudar, la verdad es que para mí fue como agua de mayo. Y aquí estamos. Yo la respeto muchísimo como profesional y como persona y para mí eso es lo más importante.

Lola: yo sabía quién era, tenía ganas de meterme con ‘El Soniquete de Lola’ en temas de flamenco y llevaba meses observándolo. Tenía ganas de hacer un proyecto chulo, pero también quería ver esa persona de qué pie calzaba. Él no lo sabía, pero lo estaba observando, miraba qué hacía, los Off Festival… Vi que Mario merecía la pena y cuando nos sentamos nos vinieron una lista de 40.000 proyectos y entre ellos mencionó la Bienal. Y yo me acuerdo que dije que lo veía para 2021, y me dijo que no, que para este año… Pues nada, vámonos.

— Mario, ¿llevabas tiempo barruntando la idea de la Bienal?

La Bienal y, como dice Lola, muchas más cosas que seguro haremos, porque son proyectos necesarios de ciudad y sociales que caen por su peso. Yo creo que también estarán en la cabeza de otras personas, pero que no tienen la valentía o la locura nuestra, porque valientes y trabajadores sí que somos, que es el secreto para que salgan las cosas.

— ¿Es el mayor proyecto en el que os habéis embarcado?

Mario: Sin duda. Creo que la Bienal ha nacido de estas dos personas, pero es un proyecto que llega para quedarse, porque es muy ambicioso y necesario. Ahí están todas las instituciones que lo han visto desde el primer momento y nos han acogido, también las empresas, que es difícil que en tres meses tengamos las colaboraciones que hemos obtenido y eso es también gracias al trabajo de Lola y del evento en sí que, como digo, es muy interesante y necesario para la ciudad.

Lola: Yo recuerdo que tuvimos muchas conversaciones sobre la Bienal. Cuando pensamos en si hacerlo este año o en 2021, hubo un momento en que dijimos definitivamente que este año, porque Jerez se lo merece y para que ninguna otra ciudad cercana lance algo relacionado con el cante, porque además lo queríamos centrar en el cante.

— Lola, ¿de dónde surge tu relación con el flamenco?

Hace tres años que vivo aquí, pero hace seis o siete que venía a Jerez para formarme en flamenco. Pero descubrí el flamenco por casualidad. Un día me invitó una amiga, para que la acompañara a un espectáculo, Pasión Gitana, de Joaquín Cortés, porque su marido no podía ir. Me dijo que era de flamenco, le dije que no iba, porque no había tenido ninguna relación previa con el flamenco. Insistió, y yo le dije que me debía una muy grande. Pero recuerdo que cuando acabó me levanté y empecé a gritar. Lloré durante varias partes del espectáculo de la emoción de lo que estaba viendo. Cortés llevaba un grupo de cante y guitarra detrás que, de hecho, me gustó más que el propio baile. Lo cierto es que al día siguiente cogí las Páginas Amarillas y busqué dónde se ofrecía flamenco en Barcelona, y ahí empecé. Y al cabo de dos o tres años una amiga me dijo: oye, vete a Jerez que hay cursos. Me vine y desde entonces estoy aquí.

— Y profesionalmente y personalmente, ¿qué te está suponiendo el proyecto de la Bienal?

Personalmente es un reto, porque lo estamos armando con poco margen de tiempo, así que lo que supone es muchos momentos de trabajo en los que piensas que no vas a llegar, pero luego hay otros momentos de gran satisfacción. Espero que el 19 de agosto, una vez finalizada, nos podamos tomar una botella de cava y otra de vino de Jerez y celebrar el éxito de la Bienal.

— Mario, como director artístico, ¿qué predisposición estás encontrando por parte de los artistas?

Una predisposición increíble, de verdad y eso que llevo media vida en esto, con el Off Festival que, digamos, ha marcado mi vida con el flamenco. Y aunque a los flamencos los suelen criticar mucho, yo de verdad nunca he tenido ningún problema con ellos ni a la hora de llamarlos. Desde el minuto uno, y eso que incluso ha habido que cambiar cosas de última hora, me han dado su apoyo por su ilusión. No puedo más que darles las gracias a todos los que forman parte de esta Bienal.