Joaquín López Bustamante (Valencia, 1961), es gestor cultural y periodista. Desde hace ocho años presenta en Radio Nacional de España el programa ‘Gitanos, arte y cultura romaní’, dedicado a difundir la cultura gitana. López Bustamante es miembro del consejo asesor de la Bienal, miembro del jurado del concurso de cante y, además, el 6 de agosto, a las 20:30 horas, impartirá en el Centro Andaluz de Documentación de Flamenco la conferencia ‘La huella de la lengua romaní en el flamenco’.

— ¿Qué cree que puede aportar la Bienal de Cante al flamenco?

La idea de crear una Bienal de Cante en Jerez es magnífica. Estamos en la cuna del flamenco y el hecho de contar con las dinastías de las casas cantaoras me parece que era algo que hacía falta poner en valor. Ese patrimonio de la transmisión vivencial es de muchísima importancia.

— Adelántenos un poco sobre qué versará su conferencia.

— Vamos a intentar hacer un repaso por el corpus lírico de las letras del flamenco, esa poesía anónima y popular tan hermosa en la que hay un gran número de palabras de origen romaní, de origen caló, y poner en valor eso también. Veremos cómo la huella lingüística del pueblo gitano, sin la cual no se entendería el flamenco en su génesis, ha permanecido, sigue vigente, y también lanzaremos algunas hipótesis de la etimología gitana de algunos de los nombres de los estilos flamencos. 

— Hablamos de muchas palabras que incluso usamos a diario.

Algunas están recogidas en el diccionario de la Real Academia, pero muchas más se utilizan en el lenguaje coloquial y han pasado a formar parte del acervo común de la lengua castellana, también en Hispanoamérica. Y estos ‘gitanismos’ del español son muy numerosos y tienen una especial incidencia en el habla andaluza y casi diría que una especial incidencia en el habla jerezana. Esas aportaciones al habla andaluza creo que merecen la pena ser resaltadas. De alguna manera, poner en valor esa aportación gitana a la cultura y especialmente en el flamenco. 

— La influencia gitana en la cultura española es fundamental, aunque usted defiende, por ejemplo, que el flamenco no es solo patrimonio de los gitanos.

El flamenco es de todos, otra cosa distinta es que la génesis del flamenco, la creación del flamenco, tiene una paternidad clara. Nace donde nace, cuando nace y en el seno de una serie de familias gitanas y a través de esa transmisión, no tanto oral, sino vivencial, el flamenco ha ido evolucionando, se ha ido desarrollando. Pero ha habido, hay y habrá grandes artistas que no son gitanos, pero yo no hablaría de una influencia gitana en el flamenco, sino de reivindicar, sin excluir a nadie, que la génesis del flamenco es absolutamente gitana. 

— Aun así, hay mucho más que flamenco en la cultura gitana…

Naturalmente, lo que pasa es que las formas expresivas del flamenco en España, y aquí especialmente, trascienden lo puramente musical, es un aspecto cultural muy relevante. Pero la cultura gitana es muy rica y la influencia de los gitanos y lo gitano pasa por la literatura, la lingüística, el toreo, las artes plásticas, el cine, la gastronomía… Cabalmente no se entiende la cultura de nuestro país sin la cultura gitana, pero especialmente en esta bendita tierra donde estamos. 

– Dijo Lorca que Jerez es la ciudad de los gitanos. ¿Qué tiene Jerez para que esa diferencia entre payos y gitanos no exista, a diferencia de otros lugares?

Socialmente, desde hace bastantes décadas, se ha producido un proceso de convivencia —a mí no me gusta hablar de integración— muy interesante, hasta el punto, que a Jerez, desde el mundo gitano, se la ve como el paradigma de una ciudad de convivencia donde, salvo casos aislados, no existe el racismo antigitano que existe en otros sitios de España, por no decirte de Europa. Yo creo que el arte ha tenido que ver mucho en eso. También hay un gran número de matrimonios mixtos desde hace mucho tiempo. Y además hay algo muy hermoso, y es que si alguien tiene un ‘cuarterón’ de gitano, ronea de eso, algo que no ocurre en muchos sitios. No ha sido un camino de rosas, porque la comunidad gitana ha pasado muchas fatigas, pero Jerez, desde hace mucho tiempo, puede abanderar esa riqueza cultural que supone la diversidad, pero al mismo tiempo las aportaciones que la cultura jerezana hace a la cultura gitana.

A usted le oí en una entrevista decir que Jerez es la tierra prometida para los gitanos de fuera…

Socialmente, desde hace bastantes décadas, se ha producido un proceso de convivencia —a mí no me gusta hablar de integración— muy interesante, hasta el punto, que a Jerez, desde el mundo gitano, se la ve como el paradigma de una ciudad de convivencia donde, salvo casos aislados, no existe el racismo antigitano que existe en otros sitios de España, por no decirte de Europa. Yo creo que el arte ha tenido que ver mucho en eso. También hay un gran número de matrimonos mixtos desde hace mucho tiempo. Y además hay algo muy hermoso, y es que si alguien tiene un ‘cuarterón’ de gitano, ronea de eso, algo que no ocurre en muchos sitios. No ha sido un camino de rosas, porque la comunidad gitana ha pasado muchas fatigas, pero Jerez, desde hace mucho tiempo, puede abanderar esa riqueza cultural que supone la diversidad, pero al mismo tiempo las aportaciones que la cultura jerezana hace a la cultura gitana.

— ¿Es atípico el gitano de Jerez?

Tiene sus peculiaridades, pero hablamos de que en España no viven un millón de gitanos, sino que somos un millón de españoles que somos gitanos. Es una comunidad muy numerosa, la más antigua de nuestro país, y también la más representativa. Pero claro, una comunidad de un millón de personas no puede ser homogénea. Compartimos muchas cosas, pero tenemos también muchas diferencias, porque el pueblo gitano es heterogéneo en todos los sentidos. No solo en costumbres a la hora de celebrar determinados ritos o fiestas, o de formas expresivas artísticas, también entre gitanos que siéndolo, tienen diferente ideología política, orientación sexual, formación… Desgraciadamente la imagen que se proyecta de los gitanos es muy estereotípica y eso no hace justicia a la realidad del pueblo gitano y, aparte, ese mensaje de los medios fomenta el tópico, perpetúa el prejuicio, cuando la realidad de la comunidad gitana es bien distinta a la que proyectan los medios.

Usted, que es periodista, con programa desde hace años en RNE, ¿qué le parece el trato eminentemente estereotipado que dispensan hacia la comunidad gitana los medios de comunicación, sobre todo ciertos programas de televisiones privadas?

Me parece aberrante que esos programas de medios privados en máxima audiencia den esa imagen en la que se ridiculiza y se banaliza la cultura gitana, y es muy difícil contrarrestar eso desde el punto de vista de los medios de comunicación. El movimiento asociativo gitano ha protestado por este tipo de programas, que no solo son los ‘Gipsy King’ y ‘Palabra de gitano’, donde formatos tipo ‘Callejeros’ no han dejado de recorrer todos los poblados en España donde sus intrépidos reporteros no se hayan obsesionado con patriarcas, pañuelos y papelinas. Por supuesto sí hay una lucha para que los medios se conciencien de su importante labor social y de que la responsabilidad a la hora de fomentar ese tipo de prejuicios, pero por otro lado, hay que exigir a los medios de titularidad pública para que tengan un trato respetuoso con las minorías en general y con el pueblo gitano en particular. Es difícil competir y contrarrestar con esos programas amarillos, que tienen mucha audiencia y publicidad. Los medios de titularidad pública tienen el deber de promover contenidos de calidad que pongan en valor la cultura gitana y que la traten desde un punto de vista digno y respetuoso. Con respecto a los otros, poco se puede hacer, desgraciadamente.

— Recientemente, el Papa Francisco pedía “perdón” a la comunidad gitana por haber sido perseguida y discriminada en Europa durante décadas. Sin embargo, en la Italia del movimiento 5 estrellas y de Matteo Salvini, actualmente la situación de los gitanos, como la de los negros o los migrantes, vuelve a ser preocupante.

Es muy preocupante. Si miramos hacia Europa, la situación española, que tiene sus dificultades, es absolutamente distinta a la del resto de Europa. Es preocupante el ascenso de la extrema derecha en prácticamente toda Europa, no solo en Italia, con un antigitanismo muy violento, y que nos tiene que hacer reflexionar, porque también en nuestro país empieza a haber discursos machistas, xenófobos, racistas en fuerzas políticas emergentes. Nos tienen que hacer pensar, porque aunque el gesto del Papa es relevante, estos perdones retrospectivos, si se quedan solo en eso, son un brindis al sol, que está muy bien, y además haberlo hecho en Rumanía, que es el país europeo con mayor población gitana y con una pavorosa historia de racismo antigitano, hasta el punto de ser el último país en abolir la exclavitud de gitanos en el siglo XVIII.

Foto: Joaquín López Bustamante – Radio Nacional de España (RNE)